Deuda Externa: Una fábrica de pobreza

Presentación Deuda Externa - QDQ Sábado 18 de marzo de 2006
Versión para imprimir de este documento Versión imprimir  Enregistrer au format PDF Versión PDF  Enviar la referencia de este documento por email title= enviar por email

“No sólo no somos pueblos deudores, sino que en realidad somos nosotr@s l@s acreedores de una enorme Deuda que lleva más de 500 años incrementándose. Somos acreedores de una Deuda Ecológica, Social e Histórica, por el saqueo de nuestros recursos naturales y la destrucción del medio ambiente; por la violación de nuestros derechos humanos fundamentales al empleo y al salario digno, a una vivienda, a la tierra, al agua, a la identidad, a la educación y a la salud; por siglos de dominación colonial y el genocidio que se sigue perpetrando y que proyecta su continuidad a través de los acuerdos de libre comercio y la militarización”

(Jubileo Sur, Convocatoria de la Asamblea de los Pueblos Acreedores de Deuda Histórica, Social y Ecológica)

1. ¿Qué es la Deuda y qué supone para los Países Empobrecidos?

La deuda externa es el dinero que los países del Sur adeudan a los bancos, a los países del Norte y a las Instituciones Financieras Multilaterales (FMI, BM y Bancos Regionales de Desarrollo) como consecuencia de los préstamos que sus gobiernos recibieron en el pasado y a los que no pueden hacer frente en la actualidad.

En el 2003 los países empobrecidos debían 2,4 billones de U$S. Esta cifra representa tan sólo un 4% de la deuda mundial. Por ello, la abolición de esta deuda no supondría un problema para el sistema financiero internacional, pero sí lo es su pago para los países del Sur.

Pero, ¿la deuda externa, se paga? Efectivamente, los países del Sur, a pesar de su situación económica, pagan cada año grandes y crecientes cantidades de dólares. Este pago, denominado servicio de la deuda, incluye las amortizaciones del dinero prestado y los intereses del préstamo. Aun así, el esfuerzo no tiene la recompensa de una reducción significativa del total de la deuda. Así, por ejemplo, en el año 2003 los países del Sur transfirieron al Norte más de 370.000 millones de dólares en concepto del pago de la deuda, cifra que supone más de cinco veces aquello que los países del Norte los prestaron en concepto de Ayuda Oficial para el Desarrollo, algo más de 69.000 millones de dólares. Casi la mitad del que se paga en concepto de servicio de la deuda son intereses. Así pues, los pagos realizados no consiguen de ninguna forma frenar la tendencia al crecimiento del total de la deuda, puesto que los intereses son tan elevados que acaban contrarrestando el pago, y hacen que la deuda continúe creciente sin posibilidad que algún día se ponga fino a la bola de nieve que esto supone.

El servicio de la deuda del Sur al Norte es 5,4 veces la Ayuda Oficial al Desarrollo que se transfiere anualmente del Norte al Sur.

¿Quién financia el desarrollo de quién?

Según Naciones Unidas, tan sólo haría falta una tercera parte de lo que se paga en concepto de servicio de la deuda (unos 130.000 millones de US$) para garantizar el acceso a la educación básica, el cuidado y la infraestructura sanitarias, una alimentación adecuada y el acceso al agua potable de TODOS LOS SERES HUMANOS.

2. ¿Cuáles son los actores implicados?

Distinguimos entre diferentes tipos de deuda según quien sea el acreedor (quien dio el préstamo). Así tenemos los siguientes tipos de Deuda externa:

DEUDA BILATERAL: es la deuda concedida por los estados del Norte a los estados del Sur, que está compuesto por los créditos a la exportación en condiciones más favorables que las del mercado (créditos FAD -de Fondo de Ayuda al Desarrollo-, en el caso español) y por las operaciones de exportación con cobertura por cuenta del Estado (CESCE, en el caso español). Esta deuda representa un 22% de la deuda a largo plazo. El 2003 se situó en 430.714 millones de dólares. Cuando un país se ve en dificultades para poder afrontar el pago de la deuda bilateral, las posibles cancelaciones o reestructuraciones de deuda se realizan en el marco del Club de París (www.clubdeparis.org). El Club de París agrupa al conjunto de países acreedores que se reúnen para coordinar políticas de renegociación de deuda de los países empobrecidos. El Club de París no tiene base legal ni estatutos. Los acuerdos se consiguen en base a las normas que aprueban los países acreedores. Las negociaciones se llevan a cabo entre un país deudor y todos sus países acreedores.

DEUDA MULTILATERAL: es aquella que ha sido concedida por las Instituciones Finacieras Internacionales o IFIs (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Bancos Regionales de Desarrollo) a los estados del Sur, y que el 2003 fue de 374.720 millones de dólares. Esta deuda representó el 19% de la deuda a largo plazo al 2003. Tras la crisis desencadenada durante la década de los 80, esta es la fuente de financiación más importante a la que pueden acceder muchos países deudores, sobre todo los más empobrecidos. De hecho a los países de l’África Subsahariana la deuda multilateral supone un 37%. Ciertamente, muchos países, pero sobre todo muchos bancos acreedores, tienen como política no conceder más créditos a países denominados mal pagadores, los cuales sólo pueden acceder a las IFIs por obtener más financiación.

DEUDA PRIVADA: es el que procede de los mercados financieros, sobre todo de la banca internacional. El 2003 se situaba en 1.154.855 millones de dólares. La deuda privada ha ido ganando peso relativo en los últimos años hasta representar, en el 2003 el 59% de la deuda a largo plazo. En la actualidad existe una progresiva translación de la deuda privada de la banca a los mercados financieros, mediante la venta de deuda externa en el mercado bursátil. Los problemas de pago de Deuda privada se negocian en el marco del Club de Londres. El Club de Londres no es una institución, sino un espacio de negociación sin reglas marcadas ni árbitros, en definitiva son las reuniones de acreedores privados cuando se reúnen por negociar una deuda privada con un país que tiene problemas por hacer frente al pago de su deuda con los bancos y otros acreedores privados.

3. Historia del endeudamiento

Escalada de la Crisis de la Deuda: CONTEXTO

Después de la segunda Guerra Mundial los Estados Unidos tienen una supremacía mundial en todos los aspectos (militar, productiva, comercial…). Sin embargo, a finales de los años 60 la industria europea y japonesa culminan su proceso de recuperación y empiezan a invadir de productos el mercado estadounidense, hecho que provoca un déficit en la balanza comercial americana (las importaciones son superiores a las exportaciones). A causa de la Guerra del Vietnam los EEUU empiezan a tener también déficit en la balanza presupuestaria (gastan mucho más de lo que son capaces de recaudar)

Década de los 70

En el año 1971 a los EEUU, para hacer frente a la sede doble déficit de balanza comercial y fiscal, deciden devaluar unilateralmente el dólar, rompiendo así con el sistema monetario internacional pactado a la Conferencia de Bretton Woods (1944). Este sistema, de tipo de cambios fijos, establecía para las diferentes divisas una equivalencia fija con el dólar, que tenía que mantener su estabilidad y equivalencia respete las reservas de oro. La devaluación del dólar provocó el pasar a un sistema de cambios variables, además de una importante pérdida de valor de muchas monedas locales.

En el año 1973, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), acordó un importante incremento del precio del crudo por hacer frente a la devaluación del dólar (es decir, para que la pérdida de valor del dólar no supusiera una pérdida en los beneficios, deciden aumentar los precios). Los precios del petróleo llegan a cuadruplicarse en pocos meses. Esto supone un incremento de los beneficios de los países petroleros, que acaban invirtiendo estos excedentes en los principales bancos de los EEUU y de Europa. Estos depósitos, que recibirán el nombre de petrodólares, incrementan mucho la disponibilidad de dólares en los mercados financieros. Pero el incremento de líquido no sirve de nada a los bancos si estos no pueden hacer mover el dinero. La devaluación del dólar y, sobre todo, el incremento del precio del petróleo, pone a Europa y a los EEUU en una situación de recesión económica, por lo que es difícil reciclar estos petrodólares en los países del Norte.

Son los países del Sur los que absorberán los petrodólares en forma de préstamos que los bancos del Norte ofrecerán en condiciones bastantes atractivas. Algunos de estos países han puesto en marcha ambiciosos procesos de industrialización, y otros están gobernados por dictadores que necesitan recursos para reforzar su situación de poder. Los préstamos supondrán dinero fácil y abundante, a tipo de interés relativamente bajos (pero variables), y el inicio del proceso de sobreendeudamiento.

También durante estos años se produce un incremento de los préstamos por parte de los Estados del norte hacia los Estados del sur. Debido a la crisis del petróleo, las mercancías producidas en el Norte no encontraban lugar en los mercados europeos y norteamericanos. Los Estados impulsan entonces la exportación de estas mercancías hacia los países del Sur con préstamos condicionados (es decir, prestan a los gobiernos del Sur a condición de que el dinero prestado se destine a la compra de mercancías producidas en su propio país). También durante la década de los 70 el Banco Mundial incrementa el volumen de préstamos para financiar proyectos a los países del Sur. Estos dos factores contribuyen a profundizar el proceso de endeudamiento de los países del Sur.

Década de los 80

A inicios de la década de los 80 los gobiernos recién salidos de las urnas de Reagan en los EEUU y de Tatcher en el Reino Unido, tienen como objetivo frenar la inflación. De forma unilateral y sin tener en cuenta las posibles consecuencias, estos dos países deciden aumentar los tipos de interés. Este incremento tendrá un efecto directo sobre el endeudamiento de los países del Sur, que verán como cada vez les es más difícil hacer frente al pago de la deuda. Los tipos de interés pasaron del 4-5 % a mediados de los 70, al 16 - 18 % a principios de los 80, e incluso superiores en los años siguientes. A esta situación se añade el importante descenso que padecen desde aquel momento los precios de las materias primeras y productos agrícolas, principales productos de exportación producidos por los países del Sur. En aquel momento los países del Sur, altamente endeudados, se encuentran que tienen que pagar cada vez más, cuando a la vez ingresan cada vez menos. Esta situación hace insoportable el pago del servicio de la deuda para muchos países del Sur: explota la actual Crisis de la Deuda.

México es el primer país en dar la alarma, cuando en agosto de 1982 declara que no puede hacer frente a los pagos de la deuda (suspensión de pagos). Otros países, como Argentina y Brasil, lo siguieron, extendiéndose la crisis de un país a otra entre todos los países empobrecidos.

Esta situación ponía en peligro la estabilidad del sistema financiero internacional y, más en concreto, el futuro de algunos bancos comerciales. Los países del Norte establecieron un primer sistema de salvamento basados en préstamos del FMI que tenían que ser destinados exclusivamente al pago de las deudas con los bancos y otros acreedores privados. Desde esta óptica, el FMI ve los impagos como un problema de liquidez financiera de los países del Sur, no como un problema estructural del sistema financiero internacional. A partir de este momento se entra en una renegociación de la deuda, país a país, a cambio de la aplicación de un Plan de Ajuste Estructural.

Después vinieron otras iniciativas gestionadas por el mismo FMI y el Banco Mundial: los Planes Brady, Plan Baker y los Planes de Ajuste Estructural, así como reestructuraciones de la deuda bilateral en el marco del Club de París (ampliación del plazo del préstamo, renegociación de los intereses, cancelaciones parciales, etc.).

Planes de Ajuste Estructural

Ante los fracasos de los Planes Brady y Baker, el FMI y el Banco Mundial tomó como bandera lo que se conoce como Planos de Ajuste Estructural (PAEs) que son toda una serie de políticas de ajuste macroeconómico, de marcado carácter neoliberal, con el objetivo de estabilizar las economías afectadas por la crisis y reestructurarlas de forma que pudieran hacer frente sin problema a los pagos del servicio de la deuda. El ajuste estructural se convirtió, desde la década de los 80, en la receta única que habían de adoptar los países endeudados que querían acceder a los préstamos del BM o el FMI, constituyéndose en el eje del que se denomina la condicionalidad del FMI y el BM (las condiciones que estas dos instituciones imponen a los países de la periferia por poder acceder a sus préstamos). El principal objetivo de los PAEs es el saneamiento de la economía de un país para liberar recursos para poder hacer frente a los pagos de deuda pendientes. ¿Cómo se consigue este saneamiento? Principalmente reduciendo el déficit público, es decir, reduciendo gastos y aumentando los ingresos del Estado:

- Para reducir los gastos los PAE “recomiendan” recortar los gastos sociales (educación, salud…), eliminar los subsidios a agricultores y pequeñas empresas, reducir las plantillas y los sueldos de los funcionarios… Generalmente no “se recomiendan” recortes en los gastos militares.
- Para aumentar los ingresos se “recomienda” incrementar las tarifas de los servicios básicos (agua y energía), aumentar los impuestos indirectos (IVA), pero no los directos (que generalmente son progresivos según los niveles de riqueza), y sobre todo privatizar las empresas públicas. Vender los activos del país para poder obtener divisas para pagar la deuda externa.

A estas políticas se han de añadir las de reestructuración de la economía que, entre otras medidas, “recomiendan”:
- orientar la economía hacia la exportación de materias primeras por obtener divisas
- desregularizar el mercado laboral para atraer los inversores extranjeros
- promover la creación de zonas francas (libres de impuestos, sin leyes ambientales ni laborales, ni sindicatos…) donde estos inversores puedan situar sus “maquilas”
- reducir las protecciones arancelarias por abrir los mercados.

En definitiva, todas aquellas políticas englobadas dentro del que se conoce como el Consenso de Washington, el objetivo de las cuales es situar los países del Sur en el proceso de Globalización como productores de materias primeras y fuentes de mano de obra barata, a fin que salga rentable invertir para incrementar al máximo los beneficios. Las principales beneficiarías de los Planos de Ajuste Estructural son las Empresas Transnacionales, que ven así como el Banco Mundial y el FMI preparan el terreno para sus inversiones.

Los impactos de los Programas de Ajuste Estructural en la década de los 80, trajo a denominar estos años «la década perdida». Aunque la mayoría de los países siguieron disciplinadamente las prescripciones del Banco Mundial y el FMI (o por cuya causa):
- El crecimiento a los países de la periferia se estancó y el nivel de deuda se va a doblar hasta llegar a 1,3 billones de dólares al final de la década de los 80, y creciente todavía más hasta 2,7 billones al final de los 90. El 77% de los países que aplicaron Programas de Ajuste Estructural vieron caer significativamente su renta por cápita durante un período de 20 años.
- La orientación a la exportación ha traído a una importante aceleración de las extracciones de recursos naturales de estos países, resultante en deforestación, degradación y erosión del suelo, desertización, pérdida de diversidad ecológica y producción creciente de gases que incrementan el efecto invernadero.
- Los PAEs han afectado de forma desproporcionada a los y las más pobres del planeta, sobre todo a través de fuertes recortes en los programas sociales, y han tenido impactos muy negativos en los derechos de los trabajadores y trabajadoras, en pro de la «flexibilidad laboral».
- Además, los PAEs han afectado sobre todo a las mujeres, principales responsables, por ejemplo, de tener cuidado de los niños, las personas enfermas de la familia y las personas mayores. Esto las hace enormemente dependientes de los servicios sociales, recortados por los PAEs. A esto se añade que son el primer sector afectado por los recortes salariales, la vulneración de derechos laborales y el paro. Tras intensas críticas al Ajuste Estructural, los PAEs han sido teóricamente replanteados, pero en realidad han sido simplemente re-bautizados y su esencia se encuentra en los Programas de Crecimiento y Reducción de la Pobreza, los Documentos Estratégicos de Lucha contra la Pobreza, o la Iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC) de alivio de deuda que impulsan y gestionan el Banco Mundial y el FMI.

La Iniciativa HIPC

El BM y el FMI, con el apoyo de los países ricos (G8), lanzan en 1996 la Iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados o HIPC. La reforman en 1999, en buen parte por la enorme presión de las movilizaciones a favor de la cancelación de la deuda, que en la cumbre del G8 en Colonia en 1999 presentan hasta 20 millones de firmas. A esta Iniciativa se acogen 38 países (los más pobres y altamente endeudados) y su objetivo es reducir la deuda de estos países hasta niveles “sostenibles”, niveles que se miden por los ratios de deuda/exportaciones y de deuda/ingresos públicos.

A lo largo de sus pocos años de vida la Iniciativa se ha mostrado terriblemente ineficaz y está claro que no ha contribuido en solucionar el problema de la Deuda (cuando en su momento se presentó como la solución definitiva). Los últimos datos disponibles (febrero de 2005) muestran que:
-  De los 38 países considerados, sólo 15 han conseguido llegar hasta el momento al final de la Iniciativa -con los respectivos ajustes estructurales de su economía y los altos costes sociales y medio ambientales que éstos han supuesto -, y por lo tanto han podido recibir parte de las cancelaciones prometidas.
-  De estos 15 que han llegado a lo que se conoce como “Punto de Culminación”, tan sólo 3 han conseguido niveles de deuda que el BM y el FMI consideran “sostenibles” , otros 3 están a la espera de calificación, y 9 países de los 15 mantienen niveles “insostenibles” de deuda a pesar de los “alivios” recibidos
-  De los 13 países que se encuentran actualmente en el período intermedio de la Iniciativa HIPC (entre el Punto de Decisión y el Punto de Culminación), hasta 10 están fuera de programa con el FMI (es decir, no cumplen las expectativas o algunas de las condiciones del Fondo en el marco de los Programas de Crecimiento y Reducción de la Pobreza)

Durante los más de 8 años de vida de la Iniciativa HIPC se han sucedido los informes que han demostrado su ineficacia en la resolución del problema de la deuda externa de los países empobrecidos. Cuando el G8 anunció el lanzamiento de la Iniciativa HIPC reforzada en 1999, prometieron 100.000 millones de dólares en cancelaciones. Hasta el momento las cancelaciones en el marco de la Iniciativa HIPC han sido de unos 30.000 millones de dólares, y las promesas concretas alcanzan 20.000 millones más. ¿Dónde están los otros 50.000 millones? Finalmente, entre las muchas dificultades y errores de la Iniciativa HIPC, debemos tener en cuenta las durísimas condicionalidades impuestas por el FMI para poderse acoger a las cancelaciones de deuda prometidas. La mayor parte de los países considerados HIPC no han llegado al final de la iniciativa por la imposibilidad para éstos de cumplir con los estrictos Programas de Crecimiento y Reducción de la Pobreza del FMI. A pesar del nombre, estos programas no son más que Ajustes Estructurales puestos al día. Década de los 90

La deuda continúa creciendo porque:

1. Se piden nuevos créditos para pagar los servicios de la deuda. 2. Los créditos anteriores no han servido para desarrollar un tejido local sino para el enriquecimiento de los poderosos. 3. Se han privatizado empresas nacionales productivas. 4. Se han nacionalizado deudas privadas. 5. Se ha permitido la fuga de capitales: de Argentina se fuga el dinero equivalente al total de su deuda externa. A pesar de esto, el FMI la ha obligado a retirar una ley que obligaba a responder una auditoría a los banqueros implicados en la evasión de capitales.

4. El Estado español como acreedor

Según el Ministerio de Economía y Hacienda a finales del año 2004 el total de la deuda bilateral oficial que los países de la periferia tenían contraída con el Estado español era de 9.823 millones de euros. De esta cifra aproximadamente el 52% (5.090 millones) se generó por los impagos indemnizados por la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación, CESCE. El 48% restante (4.733 millones) es lo que conocemos como deuda FAD (del Fondo de Ayuda al Desarrollo) o concesional. Ambos instrumentos, los seguros CESCE y los FAD sirven para internacionalizar las empresas españolas, de manera que los interese de estas empresas pasan por delante de las necesidades de desarrollo de las poblaciones más necesidades. La deuda bilateral española a largo plazo representó en el año 2003 aproximadamente el 3,0% del total de la deuda bilateral a largo plazo del conjunto de los países empobrecidos.

Desde 1996 hasta 2003 el número de países deudores del Estado español ha aumentado, pasando a ser de 73 a 82, respectivamente. A finales de 2004 estos 82 países adeudaban más de 9.823 millones de euros al Estado español, cifra que supone el 1,2% del PIB español y ‘sólo’ un 65% del gasto militar español. Es importante destacar que la mayor parte del peso de la deuda se concentra sobre unos pocos países: el 80% del total recae sobre los primeros veinte países y los tres países más endeudados aglutinan más del 25%. Los diez primeros países de la lista de deudores con el Estado español son, por este orden, Argelia, Rusia, Cuba, China, Angola, Egipto, México, Perú, Indonesia y Argentina.

No es una casualidad que todos estos países tengan estrechas relaciones comerciales y de inversión directa extranjera con empresas españolas. Entre los 72 países restantes, que todos juntos aglutinan menos del 40% de la deuda al Estado español, encontramos 24 países que pertenecen al grupo de Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC) y seis de ellos (Guinea-Bissau, República Democrática del Congo, Etiopía, Mozambique, Burkina Faso y Níger) se encuentran entre los diez países con un menor índice de desarrollo humano del planeta. Para el Estado español cancelar la deuda de estos países no supondría un gran esfuerzo financiero, mientras que por estos, hacer frente al pago de la deuda supone no poder sufragar las necesidades más básicas de sus poblaciones. Aún así, el gobierno español opta por continuar exigiendo el pago de esta deuda en ninguna parte de llevar a término una política generosa de cancelación, tal y como le viene reclamando la sociedad civil. De hecho, de 1996 a 2002, el nivel de cancelaciones no superó nunca al 4% del total, situándose el promedio en torno al 1%. Deuda Comercial o deuda CESCE o como nacionalizar deudas privadas

La deuda CESCE también se denomina deuda comercial ya que proviene de acciones de exportación fallidas entre un exportador español y un importador de un país empobrecido. En estas operaciones la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE) cubre parcialmente la exportación de aquellas empresas que tengan una póliza de seguros contratada con ella, mediante lo que se conoce como un seguro de riesgo político o riesgo-país. A través de este mecanismo CESCE cubre, por cuenta del Estado, los riesgos de omisión de transferencia de divisas, impago de compradores públicos, los riesgos catastróficos o extraordinarios, guerras, revoluciones o acontecimientos similares. Cuando se producen fallidos derivados de tales riesgos, dicha cobertura acaba generando deuda de los países del Sur con el Estado español.

Funcionamiento:

1. Una empresa española y una empresa nicaragüense acuerdan una compra-venta de un producto español, hecho que implica una exportación de la producción española.

2. La empresa española, recelosa de no cobrar, contrata una póliza con CESCE para asegurar su exportación. Una condición necesaria para que CESCE apruebe la operación es que el país del Sur (en el caso Nicaragua) avale esta operación comercial. Con la operación asegurada, la empresa española exporta su producción a la empresa nicaragüense.

3. Si se produce un impago por parte de la empresa nicaragüense, CESCE indemniza a la empresa española casi por la totalidad del importe (entre un 97% y un 99% del total) y, por tanto, se convierte en acreedora de esa deuda.

4. Dado que el gobierno nicaragüense ha avalado la operación CESCE reclamará al Estado nicaragüense el pago de la operación. De esta manera, el impago entre dos actores privados pasa a ser una deuda pública entre el Estado español y el país del Sur.

A través de este mecanismo, practicado a nivel internacional por todos los países acreedores, se acaba empobreciendo a los países del Sur ya que son éstos los que acaban asumiendo el coste económico de estos fallidos. Las operaciones que ejecuta propiamente CESCE no se contabilizan como ayuda al desarrollo, ya que son estrictamente comerciales.

Deuda Concesional o como internacionacionalizar la economía

El otro mecanismo de generación de deuda entre el Estado español y los países del Sur se denomina deuda concesional. Esta deuda se origina de los créditos del Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD) que el Gobierno español otorga a países empobrecidos a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Estos créditos se otorgan en condiciones más favorables que las del mercado; es decir, con menores tipos de interés, combinado con plazos de devolución del capital y periodos de carencia más largos.

Se trata pues de financiación de carácter concesional, susceptible de ser considerada Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Para su inclusión en la AOD, los créditos FAD deben financiar proyectos no rentables en condiciones reales de mercado y estar orientados hacia el “desarrollo” de los países empobrecidos. No obstante, excepto en casos extraordinarios, el ICO otorga estos créditos blandos de manera ligada a la compra de bienes y servicios españoles. Este hecho imposibilita al país que recibe los créditos FAD de disponer de libertad de contratación para la ejecución de los proyectos, inhabilitando a las empresas locales para dichos contratos. Además está comprobado que la utilización de ayuda ligada acaba incrementado los costes de la misma.

Con este instrumento generador de deuda, y en nombre de la cooperación, se está invirtiendo en sectores que no son claves para el desarrollo social y humano de las poblaciones más empobrecidas de los países donde se ejecutan, a fin de internacionalizar la economía española. Prueba de ello es que China, un país donde los derechos humanos brillan por su ausencia, es el principal receptor de dichos créditos, con una clara orientación comercial. Si, por ejemplo, se analizan los destinos de los FAD a este país en el 2002 se observa que el 67% fueron utilizados por la empresa Indra (una de las principales empresas de fabricación militar del Estado) para habilitar un centro de entrenamiento de pilotos y un sistema de control de acceso a túneles de autopista.

¿Qué hace el Estado español para cancelar la deuda?

El Estado está cancelando a un ritmo de un euro (unos 120 millones de €/año) por cada cinco euros que cobra en concepto de servicio de la deuda (unos 600 millones de €/año).

El Estado promueve las conversiones de deuda, que son acuerdos en los que se cancela parte de la deuda que le debe otro Estado, a cambio de que éste se comprometa a invertir en su país el dinero liberado en esta cancelación. El problema de estas operaciones radica en que, hasta la fecha, se condiciona la cancelación a que sean las empresas españolas las que ejecuten estas inversiones. Estas operaciones están tomando importancia en los últimos años, sobre todo en Marruecos, Guinea Ecuatorial y Argelia, países con fuertes intereses comerciales por parte de las empresas españolas. Además, con este tipo de operaciones se legitima la deuda, al no haberse hecho una auditoría previa sobre su origen.

El nuevo Plan Director de la Cooperación Internacional 2005-2008, contempla la posibilidad de la conversión de deuda por desarrollo. En estos casos se pretende financiar proyectos en sectores de especial importancia para la lucha contra la pobreza y el desarrollo sostenible con la participación de los países deudores en el diseño de dichas operaciones. Este hecho parece novedoso por cuanto deja entrever que será el estado deudor quien pueda decidir soberanamente sobre las inversiones sociales a desarrollar en su país. No obstante, aunque necesario, este paso no es suficiente porque no da pie a que la sociedad civil pueda estar acompañando y supervisando el proceso, porque no cierra la posibilidad de que quien acabe ejecutando las inversiones sean empresas españolas, pero, principalmente, no lo es porque con ello se puede estar legitimando el cobro de una deuda que puede ser ilegítima.

5. Razones para abolir la deuda

- PORQUE ES ILEGíTIMA

- PORQUE ES IMPAGABLE

La deuda del conjunto de los países empobrecidos, así como su pago (el servicio de la deuda), crece constantemente desde hace 20 años, aun cuando estos países han ido haciendo efectivo el pago de la deuda durante estas dos décadas. Aunque parezca inverosímil, el total de la deuda no ha disminuido, sino todo el contrario: en el 2003 (último año del cual se tienen datos) la deuda externa de los países empobrecidos, a pesar de haber sido pagada por una cifra superior a siete veces a la cantidad que suponía cuando estalló la crisis de la deuda el agosto de 1982, era más de cuatro veces superior a ese momento. Por ello la resta 1 - 7 = 4.

Hay dos factores que motivan este incremento constante. Por un lado, el aumento de los intereses que los países deudores se ven obligados a pagar. Del otra, la solicitud por parte de estos países de nuevos préstamos por poder volver los anteriores, atendidos los atrasos en los pagos por problemas de solvencia.

PORQUE ES INMORAL

Para muchos países el pago de la deuda supone la imposibilidad de invertir y de llevar a término políticas adecuadas en servicios básicos esenciales para la población, como son la seguridad alimentaria, la potabilización del agua, la salud, la vivienda, la educación, las infraestructuras… Por ejemplo, hasta 11 países Africanos (de los que se disponen datos) dedican mayores porcentajes de su presupuesto a pagar el servicio de la Deuda del que destinan a Servicios de Salud.

Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, los pagos del servicio de la deuda superaron el gasto anual en salud y educación en nuevo países, y también se sobrepasó el gasto en salud en 29 más, incluidos 23 del África Subsahariana, la región más castigada del planeta. (PNUD, 1999).

¿Quién debe a quién?


Responder   Comentar este artículo

  • Mensaje 2
    • por IPATIEV,28 de diciembre de 2011 Deuda Externa: Una fábrica de pobreza

      HAY QUE NEGARSE A PAGAR LA DEUDA EL PUEBLO NO SE A ENDEUDADO HAN SIDO LOS POLÍTICOS CORRUPTOS QUE HAN DIRIGIDO LOS ESTADOS Y SON ELLOS LOS QUE DEBEN PAGAR ANTE UN TRIBUNAL DEL PUEBLO CON LA PENE DE MUERTE VIVA EL STALINISMO ES DIGNO Y NECESARIO

        Responder este mensaje

  • Mensaje 1
    • por ALEJANDRO BAQUERO NARIÑO,11 de mayo de 2006 Deuda Externa: Una fábrica de pobreza

      Debemos investigar seriamente la disminución de la deuda externa como efecto de la REVALUACIÓN de las monedas de las naciones que habían aceptado la falaz devaluación, como algo que siempre se iba a dar.

      La devaluación de las monedas de muchas naciones del mundo con relación al dólar es lo que hacía crecer la deuda externa en los presupuestos de cada nación; por esto, la REVALUACIÓN, o caída del dólar en todas esas naciones, está haciendo reducir significativamente la deuda externa, por ejemplo en Colombia, por cada 25 pesos que baje el valor del dólar, reduce un billón de pesos esa deuda en el presupuesto nacional colombiano, que es donde es mas nociva porque afecta la inversión social e institucionaliza la intermediación socialmente innecesaria impuesta inhumana e infamemente por el sector especulativo mal llamado financiero.

      la devaluación del dólar con relación al euro, permite que los USA, ataquen la falacia de la devaluación, recuerden que los devaluacionistas son los más furibundos neoliberales del planeta.

      Sitio: AUPACMET

        Responder este mensaje