Cómo el Estado alemán renunció al 15% de su PIB en una década de rebajas

Martes 3 de septiembre de 2013
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Rafael Poch

Fuente: La Vanguardia, 2-9-2013

La política fiscal ignora lo principal. En diez años la rebaja de impuestos a los ricos mermó en 383.000 millones las arcas estatales. Es un tema central, pero tampoco en Alemania se aborda: la enorme rebaja fiscal de los últimos años a ricos y empresas. Los ricos pagan menos, los estados ven su recaudación disminuir y los estados sociales se recortan. La política fiscal es piedra angular de la nueva Gran Desigualdad retratada por el premio Nobel Paul Krugman y Alemania es un caso de manual.

Aquí se comenzó con evidente retraso la gran rebaja para los más favorecidos que ha presidido la escena de los últimos treinta años en el mundo occidental. Fue en 1997 cuando se abolió el impuesto sobre el patrimonio. La excusa fue una sentencia del Tribunal Constitucional en la que se instaba a aplicar de forma realista los impuestos a la propiedad inmobiliaria, considerados excesivos. Estirando de aquel dedo se tomó el brazo e incluso el cuerpo entero, con lo que el Estado renunció a unos ingresos anuales de 9.000 millones.

A partir del año 2000 la rebaja a los más favorecidos se generalizó. El impuesto sobre la renta para los ingresos superiores se redujo en el 2005 del 53% al 42%. Dos años después se aumentó al 45%, pero solo para ingresos de solteros superiores a 250.000 euros anuales y de casados superiores a 500.000. Un año después, en el 2008, el impuesto a los beneficios del capital se redujo al 25%.

El impuesto de sociedades fue rebajado en el año 2000 desde el 45% al 40%. Dos años después se rebajó aún más hasta el 25% y en el 2008 de nuevo hasta dejarlo en un 15%. El impuesto de sociedades sobre ganancias de capital -por ejemplo sobre las ventas de propiedades empresariales- se abolió en el 2002, lo que dio gran impulso a los fondos de inversión de alto riesgo, los llamados hedge funds. Finalmente, una reforma del impuesto de sucesiones permitió en el 2008 excluir de la tasación sobre herencias a propiedades empresariales, lo que benefició especialmente a las familias más ricas.

Esta gran rebaja supuso, entre los años 2000 y 2011 una merma de los ingresos del Estado cifrada en 383.000 millones de euros, es decir alrededor del 15% del PIB alemán, según la estimación de los economistas Kai Eicker-Wolf, del sindicato DGB, y Achim Truger, del Instituto de Economía y Derecho de Berlín. Para hacerse una idea, la cantidad que se ha dejado de ingresar supera en 124.000 millones a la fortuna empleada en el país para rescatar bancos nacionales entre 2008 y 2011 (259.000 millones).

«Si a esa merma se suman las ayudas desembolsadas a causa de la crisis financiera, se comprende por qué el Estado tiene tan poco dinero para gastos importantes», señalan los sociólogos Gerd Bosbach y Jens Jürgen Korff, que han compilado estos datos. Hoy son los impuestos más universales, sobre el consumo, IRPF e IVA, los que aportan el 80% de la recaudación fiscal en Alemania (cifras de 2012), mientras que los impuestos a empresas y beneficios solo representan el 12%. «Los ciudadanos normales no han vivido por encima de sus posibilidades», dicen Bosbach y Korff, pero la campaña electoral elude el fondo del asunto.