Deuda externa en África. Reescribiendo la Historia a través de la Ilegitimidad.

Domingo 16 de diciembre de 2007
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Fuente: Iolanda Fresnillo, Observatorio de la Deuda en la Globalización.

“La legitimidad de las deudas de África es altamente cuestionable: muchos de los préstamos, que ahora son pagados, se tomaron durante la Guerra Fría por parte de regimenes represivos y líderes corruptos, los cuales utilizaron el dinero para fortalecer sus mandatos o para llenarse los bolsillos.” (Afrodad. Illegitimate Debt in RDCongo. 2005)

Introducción

Reescribir la historia es tarea imprescindible si queremos construir un mundo donde las relaciones políticas, económicas y sociales sean más justas. En la historia del endeudamiento externo de los países empobrecidos, aquellos que han tenido hasta ahora el poder de escribirla, nos cuentan que el actual volumen de deuda externa en los países del Sur se genera por la necesidad de la periferia de financiar sus procesos de industrialización y desarrollo. Reconocen que la deuda es un lastre para el desarrollo de muchos países en el Sur, pero argumentan que los contratos están para ser cumplidos y las deudas para ser pagadas. Son circunstancias históricas y la mala gestión en los países endeudados lo que los ha llevado a la situación actual, que sería, nos dicen, mucho peor si los acreedores no hubiesen sido tan generosos implementando iniciativas de condonación de deuda desde finales de la década de los 90. Admiten que los resultados de las “soluciones” planteadas (sean renegociaciones de deuda en el Club de París, Planes de Ajuste Estructural, Iniciativas de Alivio para los Países Empobrecidos Altamente Endeudados (HIPC) o Iniciativas Multilaterales de Reducción de la Deuda (MDRI)), no han sido suficientes para acabar con el problema del sobreendeudamiento. A pesar de todo, los esfuerzos, dicen las autoridades, deben seguir encaminándose en la misma dirección que hasta ahora: “hacer la deuda sostenible a largo plazo”. Es decir, eternizar la deuda para que los acreedores sigan cobrando.

África Sur-Sahariana es, sin duda, la región más empobrecida del planeta. Cerca de la mitad de la población africana vive con menos de 1 US$ al día (NNUU 2006). Más de 700 millones de africanos, el 80% de la población del continente, carecen de lo indispensable para una vida digna. En 2005 un tercio de los conflictos armados del mundo tenía en lugar en África (Escuela Cultura de Paz). A pesar del crecimiento económico que ha experimentado el continente africano en los últimos años (crecimiento de 5% en 2005) “más de un tercio de la población de África Sur-Sahariana (240 millones de personas) viven en países cuyo IDH ha descendido” (CADTM).

¿Cómo ha llegado un continente tan rico en recursos naturales y humanos a esta situación?

La herencia del colonialismo (con lo que supuso en expoliación de recursos naturales, el establecimiento de un sistema agrícola diseñado para abastecer las necesidades de las metrópolis, la explotación laboral y el genocidio perpetuado por la trata de esclavos), la proliferación de conflictos armados por el control de los recursos (fomentados en muchos casos por las potencias económicas del Norte), el proteccionismo agrario y las subvenciones en los países ricos y las relaciones comerciales injustas y desiguales (como las fomentadas por los acuerdos de Lomé y Cotonou con la UE o por la OMC), los Planes de Ajuste Estructural impuestos a los países africanos por instituciones como el Banco Mundial o el FMI, junto con el proceso de sobreendeudamiento de la región, pueden perfectamente convertir un continente rico en un continente empobrecido.

La deuda externa en África Sur-Sahariana era en 2005 de poco más de 200 mil millones US$. Esta cifra puede parecer no demasiado elevada si la comparamos con la deuda externa de todos los países empobrecidos (2,8 billones US$), pero en realidad equivale cerca de la mitad del PNB de toda la región (mientras que si consideramos todos los países empobrecidos la relación deuda total/PNB es del 33,9%). En otras palabras, la mitad de la riqueza económica de África Sur-Sahariana está hipotecada con la deuda externa. Asimismo, la deuda externa de la región sur-sahariana equivale al 138% de sus exportaciones, mientras que la media para los países empobrecidos es del 88%.

En 2005, los países africanos pagaron a sus acreedores 23.300 millones US$ en concepto de servicio de la deuda, mientras que la Ayuda Oficial al Desarrollo recibida desde los países de la OCDE (AOD bilateral) fue de poco más de 22.500 mil millones.

¿Qué supone este flujo de recursos desde África hacia los países más ricos?

En 2004 por término medio en África Sur-Sahariana cada país gastaba 15$ por persona en pago de deuda, pero menos de 5 $ por persona en servicios de salud y educación. Pero estos recursos no sólo se podrían destinar a servicios sociales básicos, sino también a financiar infrastructuras productivas o de transporte, o a posibilitar una gestión local de los recursos naturales como el agua, los hidrocarburos o los minerales, en lugar de dejarlos en manos de empresas extranjeras. En definitiva, son recursos que podrían facilitar la puesta en marcha de un modelo de desarrollo endógeno y autocentrado, decidido desde la soberanía de los pueblos africanos y definido en función de sus necesidades.

La deuda externa no sólo está sangrande las economías africanas y el bienestar de sus ciudadanos, sino que además es una deuda ya pagada. “Si consideramos el periodo entre 1980 y 2002, África Sur-Sahariana ha devuelto más de 250.000 millones US$, lo que hace cuatro veces la deuda de 1980” (CADTM). La acumulación absurda de intereses y la necesidad de tomar nuevos préstamos para hacer frente al pago de los anteriores y para cubrir los servicios y gasto público que la deuda impide cubrir, hace que la deuda, aún siendo pagada, siga creciendo en lugar de reducirse.

¿Cómo responde a todo ello el Gobierno español?

El Gobierno español, coincidiendo con la alarma mediática provocada por el incremento de llegada de inmigrantes de África Sur-Sahariana a las costas canarias, se suma a este renacido interés por el continente africano con su Plan de Acción para África Sub-Sahariana o Plan África, aprobado en mayo de 2006.

Una lectura atenta del Plan África nos lleva a destacar dos objetivos por encima de los demás: el control de las migraciones, y la promoción la inversión española en África Sur-sahariana con el objetivo, al menos teórico, de fomentar el crecimiento económico de la región y su desarrollo. Todos los estados, especialmente en el Norte, disponen de una serie de instrumentos para promover la inversión de sus empresas en el extranjero y las exportaciones. Dos de los principales mecanismos de internacionalización de la empresa española son precisamente los responsables de la generación de la deuda externa de los países empobrecidos, entre ellos los africanos, con España. De manera que no es aventurado decir que, al promover la internacionalización de la empresa española hacia los países de la periferia, estamos también fomentado su endeudamiento.

Del total de la deuda externa de la que el Estado español es acreedor, los países de África Sur-Sahariana deben el 14,97%, unos 1.435,22 millones de euros. De éstos el 40,15% corresponden a deuda FAD o concesional y el 59,85% a deuda CESCE o comercial. Hay que tener en cuenta que a través de los créditos FAD España ha exportado a África armamento y vehículos militares por valor de cerca de 400 millones de euros, ha habido denuncias por parte de ONGs de mala gestión de los créditos FAD Mozambique e incluso de corrupción vinculada a proyectos financiados con créditos FAD; también en numerosas ocasiones se han concedido líneas de crédito con cargo al FAD o se ha aprobado la financiación de proyectos con créditos FAD en momentos en los que al Gobierno español le interesa especialmente cuidar las relaciones bilaterales.

En el Plan África, el Gobierno español sigue fomentando el uso de los créditos FAD como instrumento de Ayuda Oficial al Desarrollo y para la promoción de la inversión española. Prevé también una mayor promoción de los seguros de CESCE para cubrir riesgos de la exportación y las inversiones en África Sur-Sahariana. No se opta, pues por romper con el ciclo de endeudamiento que, como hemos visto, mantiene África empobrecida. Respecto a la necesidad de afrontar el problema del sobre-endeudamiento actual de las economías africanas, aun cuando el Plan África habla de alivio de deuda, no acierta a encontrar una salida aceptable. La propuesta incluye cancelaciones parciales y vinculadas a iniciativas como la HIPC (que está condicionada a la adopción de políticas económicas de corte neoliberal), y conversiones de deuda por proyectos seleccionados y ejecutados con el apoyo del Banco Mundial. No se afronta, pues, el origen ilegítimo de buena parte de la deuda africana, se ignora la necesidad de realizar auditorías, así como las demandas de la sociedad civil de cancelar de forma incondicional toda aquella deuda de los países que no pueden hacer frente a las necesidades básicas de su población.

Así pues, las políticas del Gobierno español en general, y las medidas incluidas en el Plan África en particular (la promoción de las inversiones españolas a toda costa, la priorización de países y sectores importantes para la economía española, la perpetuación del endeudamiento de los países del Sur, la militarización del control de la inmigración …), no parecen ir a la raíz de los problemas del continente, ni afronta las estructuras y mecanismos que generan el empobrecimiento y marginación que llevan a miles de personas a tirarse al mar en busca de un lugar donde vivir mejor.

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Iolanda Fresnillo (2007): Deuda externa en ?frica.

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  • Mensaje 1
    • 15 de marzo de 2012 Deuda externa en África. Reescribiendo la Historia a través de la Ilegitimidad.

      me podrias decir en que esta apoyando mexico a afica en cuestion de la deuda monetaria?

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